Berta: madre de los selenitas

Esto ocurrió en la Grecia antigua hace muchos siglos. En la aldea de pastores de Ouranópolis vivía Berta, una muchacha de 21 años que pertenecía a una familia que sufría una maldición. Durante cuarenta generaciones cada mujer de esta estirpe tenía una única hija y ningún varón. Pero con la peculiaridad de que no tenían leche en sus pechos para alimentar a sus hijas. Así que la madre de Berta no pudo amamantarla, como su abuela no pudo hacerlo a su madre, ni su bisabuela a su abuela; y así durante muchos años. Tenían que recurrir a una nodriza de la aldea para alimentar a sus hijas durante el primer año de vida.
Berta se quedó embarazada y quería darle el pecho a su futura hija. Caminó durante tres días y tres noches hasta llegar al oráculo de Paléfito. La pitia del oráculo le informó que la yaya Panaiwta le podría dar la solución para romper la maldición. Esta yaya vivía en el lago Kerkini y hasta allí fue Berta embarazada de tres meses en un carro de plata que era tirado por dos caballos.
Cuando Panaiwta recibió a Berta ya sabía que iba a llegar y lo que le iba a pedir. La maldición desaparecería si durante un eclipse de luna rociaba con agua del lago Kerkini sus pechos. Y así ocurrió, esa misma noche, el reflejo de la luna en el agua fue desapareciendo conforme se producía el eclipse y Berta mojó sus pechos en el lago oscuro.
Cuando Berta volvió a Ouranópolis todos los aldeanos la esperaban con entusiasmo. Berta dio a luz a un varón. Por primera vez tras 40 mujeres que sólo parían una mujer nació un hombre. A Berta se le llenaron los pechos de leche para amamantar a su hijo, pero esta leche desprendía luz. Parece que la luminosidad ocultada por el eclipse se había traspasado a la leche materna. Berta nombró a su hijo Selas.
Lo que no le contó la yaya Panaiwta a Berta era que cada vez que una mujer de la aldea paría, sus pechos se llenarían de leche luminosa. Se convirtió en costumbre que Berta diera de mamar a los muchachos que iban naciendo en la aldea. Estos niños crecían sanos, muy guapos y terriblemente fuertes. Poco a poco, en la aldea de Ouranopolis, los pastores se fueron convirtiendo en guerreros. Empezaron a enfrentarse a otras polis y siempre vencían. Llegaron hasta vencer a Cártago. Y éste es el origen de los Selenitas, famosos griegos por su belleza y fortaleza.

Ouranopolis= ciudad del cielo
Selas= luz
Selene= diosa de la luna
Palefito= pueblo griego de mi amiga griega Vasiliki. Hijo u hoja vieja significa
Panaiwta= la madre de todos. Como la virgen María o algo así..

Cuento de Navidad: de Egipto a Granada.

Todo empezó entre el 5000 y el 3000 antes de Cristo. El pueblo egipcio comenzó a creer que había que abastecer en el más allá a los seres que morían con alimentos, collares, brazaletes, animales de compañía, etc. En las tumbas incorporaban todo tipo de atributos a los dioses, para que se sintieran poderosos y menos solitarios en el más allá.
Si algo sabemos de la muerte es que nadie ha vuelto de allí para decirnos qué es lo que hay.
La costumbre de regalar a los dioses viene del Antiguo Egipto. Posteriormente los judíos lo acogieron –son unos copiones-. Y llegó un tal Cristo que murió para decirnos que todos estábamos perdonados por nuestros pecados y que cada uno de nosotros era una parte de Dios. Que unos Reyes hacían regalos en un pesebre seguidos por un cometa-estrella hacia el verdadero Mesías.
Luego llegó el Corte Inglés, aprovechó la coyuntura y decidió poner estrellas en sus escaparates para recordar que en nuestro corazón tenemos  alguien a quién regalar -que se sienta inmortal por unos instantes-. Así de fácil. Que nos regalen nos hace sentirnos inmortales –recordados -por unos instantes. Parece que si no te regalan has muerto en el mundo interior de los otros.
Para los que creéis en estas cosas os he hecho un regalo navideño. Un acrílico pintado por Soportándome con reflejos de puesta de sol que se puede ver al salir de Granada hacia Almería.



¡Felices fiestas!

LETRAS EN LA ALMOHADA

            LO PRIMERO que veo al despertarme son unas letras en la funda de la almohada. Forman líneas y líneas de palabras. La tela parece estar compuesta por páginas de libros, unas horizontales otras verticales. Leo al azar “la estructura gramatical”, y por otro lado “operación matemática”. Cuando me dispongo a leer con más calma alguna de las páginas de la funda de la almohada me doy cuenta que las sábanas también están escritas. Tanta tela impresa con la que me he estado rozando toda la noche me causa inquietud. Además esto me suena a que me ha ocurrido en otro momento, como un dejá-vu, pero no me dejo llevar por la sorpresa y continúo investigando. En las sábanas empiezo a leer “sueños húmedos” y corriendo intento leer otra página y el título de otra me atrapa “Bajo tu falda”. Empecé a dejar de interesarme por lo que dice la funda de la almohada, que aburrido, eso deben ser cosas relacionadas con las clases. Sigo leyendo por uno de los dobladillos de la sábana encimera “La mayoría de los jóvenes presentan poluciones nocturnas…” y no se puede seguir leyendo a no ser que rompa el dobladillo. Necesito unas tijeras para cortar el hilo que atrapan las palabras. Miro a ver si hay alguien en casa. Salgo de mi dormitorio; –confirmado- nadie en casa y nadie en las escaleras.
Vuelvo a mi habitación y desde la puerta considero el fenómeno. En la almohada están las páginas aburridas y en las sábanas están escritas las cosas verdaderamente interesantes. Me acerco a leer con más detenimiento. “Cuba consiguió la independencia cuando….” por un lado, “La separación pacífica de Eslovaquia y la República Checa se llevó a cabo en…”; evidentemente en la almohada están los libros de mis asignaturas. Me pregunto si habré sudado todo lo que llevo en mi cabeza. A veces me suda mucho la mente cuando duermo y me despierto con la almohada llena de sudor. Pero creo que es la primera vez que se derraman las letras con el sudor. Espero que no se me olvide todo lo que he aprendido sobre la separación de las células del examen de biología de mañana. A ver, sí, aquí está “Mitosis y meiosis” y también me acuerdo de la lección. Qué alivio, las cosas pueden estar a la vez en mi cabeza y escritas fuera, llegué a pensar que se habían desparramado todos mi conocimientos por la almohada.
Vuelvo a las sábanas y lo primero que me encuentro son una poderosa frase entre exclamaciones “¡Las tetitas de Sandra! “, esto se pone cada vez más interesante. Sobre una arruga recorre casualmente una línea que me dice “Sin más instinto que el que me sale desde tu humedad”. Da la impresión que se hubiese arrugado la sábana a propósito para remarcar esta frase, porque con sólo leerla creo que estoy teniendo una erección. Esto me intriga cada vez más. Estoy dispuesto a deshacer el dobladillo para enterarme de cómo continúa la frase “La mayoría de los jóvenes presentan poluciones nocturnas…”. Busco rápidamente las tijeras.
Vuelvo a tener la experiencia intensa de haber vívido esto con anterioridad. No hago caso y vuelvo a las sabanas. Me siento en la cama y dejo las tijeras justo entre las sábanas y la almohada, enrte la unión de la realidad del bachillerato y la verdad emocional. Porque de lo que sí estoy seguro es que en las sábanas está escrito la verdad, sin lugar a dudas lo más sincero, la verdad de verdad. Porque lo que me pasa con Sandra sí que es auténtico, y no es tan verdad lo de la estructura gramatical. Pues en esta frontera entre lo intelectual de la almohada y el deseo de las sábanas se caen las tijeras abiertas. Una de las puntas en la almohada y la otra en las sábanas. Un hilo sale lentamente de la sabana y otro sale de la funda; los dos exactamente del mismo color. Toco el hilo que sale de la almohada y parece frío, sí, está como congelado. El otro hilo está ardiendo y empiezan a trenzarse ambos. Se están uniendo la sábana y la funda de la almohada, llegando a formar una cuerdecita que poco a poco se convierte en una cinta, y de la cinta se abre un pañuelo en el que se puede leer “Y la alegría empieza a asomar por los pechos de la profesora de Lengua”. No imaginaba que me iba a encontrar a la profesora de Lengua entre mis sábanas. El mundo es un pañuelo.
-Carlos Javier, despierta que ya son las nueve, y vas a llegar tarde a clase. Tienes dos bollos de leche junto al café, a ver si te gustan.
Mi madre me rebana el sueño. Esperaré a que se vaya al trabajo para que no me vea llevar los calzoncillos a la lavadora.

Roberta y Ariel

Nuestra hija Roberta nació bajo el signo acuario y de siempre le gustaron los deportes acuáticos: la natación, el aquagym, aquaerobic, natación sincronizada y saltos de trampolín. Cuando cumplió doce años su madre y yo le compramos un acuario como regalo con todo tipo de peces. El pez barrefondos se murió y su madre le compró otro en un anticuario. Este pez poco a poco fue creciendo demasiado, como si de una mutación genética se tratase; llegó a dimensiones descomunales. No cabía en el acuario y mi hija decidió sacarlo y ponerlo en la bañera de uno de los cuartos de baño de la casa -menos mal que tenemos dos-. Este pez barrefondos era hembra y mi hija le puso de nombre Ariel. Como estos peces se alimentan de restos orgánicos, mi hija la alimentaba con algún resto de sus deposiciones cuando iba al baño a hacer caquita.
Ariel siguió creciendo. Mi hija notaba que se le quedaba pequeña la bañera, que Ariel necesitaba esparcirse y navegar un poco. Y un día se la llevó a clase de natación sincronizada a la piscina del gimnasio y fue todo un éxito de coordinación entre ambas. Tuvimos que comprar pinzas de la nariz para las dos. Una para que a Roberta no le entrara agua por sus fosas nasales mientras estaba boca abajo en al agua y otra a Ariel para que no se asfixiara con el aire cuando sacaba la cabeza de la piscina.
Ayer fuimos a la clasificación para representar a España en la final de Andalucía  de natación sincronizada y quedaron las primeras. Desde este blog mi más sincera enhorabuena a Roberta y Ariel. A ver si las vemos clasificadas para London 2012 (sin atentados).

FUNERAL LILA

Estos son los hechos:
ha sido un verdadero placer contar con vosotros durante estos veinte capítulos.  Muchas gracias a los que me habéis seguido desde el principio. Sorprendido por los que habíes llegado al final y os habéis puesto a leer desde el principio dejándome comentarios en cada entrada. Debido a que he vendido la primera parte de la histoira a Studio Ghibli, he finalizado esta primera temporada con la resolución de los asesinatos, que fue lo que me pidieron. No sé si habrá una segunda temporada y si la comprarán. Pero los personajes siguen vivos, y en plena tensión.
La camarera portorriqueña -personaje inspirado en borrasca-  es una aliada de Iria. Aunque la camarera no tiene poderes sabe de pócimas de brujas, que le enseña la hija del farero, con las que tiene completamente seducido a Martín. Ese aguardiente quemada llevaba más que licor. Ese fue el motivo por el que Martín, policía tan correcto, abandonó a su suerte a Antonia dejándola sola frente a Iria al borde del precipicio en el agujero del Infierno.
Iria puede matar a Antonia, la mujer policía, arrojándola por el burato. Aunque ésta puede sacar su pistola y defenderse. Ahora no tiene la cabeza de ajos que la protejan. La agotó como último cartucho para hacer hablar a Iria ¿Se enfrentará a ella y la detendrá por homicidio involuntario de Xesús? ¿Habrá también sufrido  violaciones Antonia en su infancia y se apiadará de Iria? Por otro lado Paco está deseando justicia por el asesinato de su amante Xesús. Parece que la única que puede acudir en ayuda de Antonia es Sandra, para volverla al mundo real y que cumpla con sus obligaciones.
¿O por el contrario será Antonia una sacerdotirsa con poderes que desconoce, enviada por Ahura Mazda? ¿Será Iria una hechicera de Angra Mainyu y ya sabía que acabaría Antonia en Isla de Ons y por eso empezó a mandarle vampiros? ¿Será esta una lucha entre el bien y el mal de dos mujeres superpoderosas? En esta isla pasan cosas muy extrañas, donde las fuerzas del orden y del caos confluyen.
¿Podrá Patrislova, la prostitua rusa, aportar datos novedosos respecto a los lunares lila? ¿Será otra sacerdotisa de Ahura Mazda y Gaspar, el forense, sin saberlo? ¿Tendrá algo que ver Zaratrustra con la Isla de Ons y con soportándome?
Todo esto se verá si hay una segunda temporada de menudo latazo. Por ahora me apetece sentirme libre y no escirbir bajo presión de ningun contrato. Hace unos años hice un taller en la Universidad para aprender a escribir relatos cortos, y eso es lo que voy a hacer a partir de ahora. Lo que me salga de los tornillos. Unas veces pondré alguno nuevo y otras alguno antiguo.
Os mando muchas flores en este FUNERAL DE LA PRIMERA TEMPORADA  a todos y cada uno de mis queridos lectores.  Seguid viniendo por aquí. Sin vosotros  no hubiese escrito todo esto.

La plantilla y cabecera del este blog han sido diseñados para esta historia por EFTER

20. Burato do inferno.

Bastaron dos llamadas de Martín para que unos buzos encontrasen el barco de Yago hundido con el alijo de cocaína. Bastó una mañana para que Yago confesara lo ocurrido. Y bastaron tres minutos para que nada más llegar de nuevo a isla de Ons Antonia estuviese frente a Iria.
-Tengo preguntas que hacerte ¿Qué es lo de los lunares lila?- Inquirió Antonia.
-Es la marca que se ponen los traficantes directos de Marina. Es una forma de reconocerse- contestó Iria.
-¿Y qué pasó con Xesús el pescador?- quiso saber Antonia.
-Aquí no tengo los poderes suficientes. Vayamos a burato do inferno. Allí podré escuchar sus lamentos y contarte lo ocurrido- respondió la chica de Ons.
Recién llegadas al agujero del infierno Iria le hizo la zancadilla a Antonia y quiso precipitarla por el mismo burato do inferno. Entre la vida y la muerte se encontraba Antonia cuando le estrelló la cabeza de ajos en la frente a Iria. –Habla. Di todo lo que sabes-.
Mientras caían los ajos por el rostro de Iria empezaron a caer lágrimas directamente al agujero del infierno, sin desafiar a la Ley de la Gravedad y relató- desde que murió mi madre cada vez que había una tormenta me iba a dormir con mi padre, el farero de Ons, famoso por sus principios y moralidad. En esa cama ocurrían cosas muy feas, incestuosas . Posteriormente decidí no ir a dormir con mi padre, pero cada vez que había una tormenta mi padre iba a revisar el faro, para que estuviese en perfectas condiciones, y después venía a mi dormitorio. Fruto de estas visitas nació Endriago, mi hijo. Y de nuevo me quedé embarazada. Y me dije ¡Hasta aquí!. Aquella noche oscura y de tempestad confundí a mi padre, que tendría que venir de inspeccionar el faro, con Xesús el camaronero. Tenía todo preparado para aparentar un incidente marino. Matado por un pez espada que le habría atravesado las entrañas. Pero qué grande fue mi error al confundir a Xesus el pescador que venía a pedir ayuda al faro, con mi padre; y le atravesé con un profundo cuchillo para depsúes meterle el apéndice del pez espada. Penetrado hasta la muerte, pensé. Pero mi padre sigue vivo, me seguirá visitando por las noches y Xesús está muerto por mi confusión oscura.
-------FIN-------

19. Tempestad en la mente

- Me pides que te ayude a indagar lo ocurrido entre tantos muertos en el mar. No suelo ayudar a la policía a resolver misterios, pero tú eres probablemente una iniciada que ha sido llamada por el todo. Siéntate, hablemos con calma- le pidió Iria a Antonia.
En ese momento entró un niño pequeño con los mismos ojos verdes que Iria en la habitación. Empezó a curiosear en las botellas que contenían lágrimas, sabía que iban a comenzar a mandarle mensajes a su madre de un momento a otro. El hijo de Iria había sido dotado con los mismos poderes que su madre, pero ésta lo sacó de la habitación y lo puso a jugar aparte.
Ambas mujeres se sentaron una frente a la otra en una especie de consultorio que había diseñado la chica de Ons.
- Pon la cabeza de ajos encima de la mesa- le solicitó Iria y Antonia obedeció. Los verdosos ojos de Iria se quedaron en blanco y comenzó a hablar como poseída por el espíritu de las botellas.
-Esto fue lo que ocurrió. Era una noche de gran oleaje. Los trapicheos los hacían en esta zona para evitar las grandes tormentas de A Coruña, pero a pesar de eso había una espectacular tempestad y la noche era muy oscura. Mauricio Torres traía 500 kilos de cocaína a Marina La Fina, una gran mafiosa distribuidora de esta droga por toda España. Ésta le había preparado billetes colombianos bien sellados en una gran lata. Pero a Mauricio Torres le robó la mercancía Yago, un mercenario oportunista, que tuvo tan mala suerte que esa noche tormentosa perdió su barco y la mercancía entre las grandes olas y a duras penas pudo salvar su vida a nado. Cuando la banda de Marina la Fina se encontró con la de Mauricio la tempestad llegó a las almas de los narcotraficantes. Mauricio al ver que le trían el dinero y no tenía la mercancía, para evitar las represalias y torturas de Marina se suicidó. Pero sus tres tripulantes sí fueron atormentados cruelmente sin éxito para que hablaran sobre dónde estaba la droga. Finalmente los mataron y tiraron sus cuerpos por la borda. – le relató Iria a la mujer policía.
- Pero claro, esto no puedo demostrarlo de ninguna manera; no tengo pruebas- protestó Antonia.
- El barco de Yago con la droga está a dos millas en dirección norte desde este faro. Y a Yago lo podéis encontrar en Portonovo, será fácil hacerle hablar- respondió.
-Mil gracias- se levantó Antonia, cogió su cabeza de ajos y salió corriendo para contárselo todo a Martín.
Cuando Martín escuchó la versión de Iria se quedó pensativo. Y preguntó a Antonia -¿Y qué pasa con Xesús el pescador y el pez espada clavado en su vientre? ¿Y qué se sabe de los lunares de color lila?-
Y Antonia se quedó triste y decepcionada, con la sensación de haber sido engañada, con la impresión de haber sido hipnotizada al desprenderse por un momento de su cabeza de ajos.

18. Por encima de todo



-Hola. Coge mi mano- le pidió Iria, la chica de Ons, a Antonia. Sus manos se unieron y esta última comenzó a sentir un calor agradable en el cuerpo.-Ahora corre conmigo- y empezaron a correr en dirección al acantilado. –Más rápido- miró Iria a Antonia de esa forma en que las miradas trascienden más que las palabras. Y de pronto Antonia observó que se elevaba, que empezaba a volar sobre el acantilado. Se asustó, echó de menos a Sandra, su novia, para que le pusiera los pies en la tierra. Se aferró rígida con su mano izquierda a la cabeza de ajos que llevaba en el bolsillo.-¿Pero tú quién eres?- le preguntó Antonia en pleno vuelo.-Yo soy parte del todo, y tú también eres parte del todo. Hubo un tiempo en que las dos formábamos partes de un todo.- Respondió la chica con poderes.Uno tras otro los pensamientos de incertidumbre que pasaban por la cabeza de Antonia eran de color lila. Entre el ruido del mar, el viento y la confusión mental tartamudeó a Iria -¿Adonde vamos?- -Al faro, a mi casa-
Se posaron suavemente en la tierra cerca del faro y caminaron hasta la habitació0n de Iria. Antonia observó varias botellas con un líquido transparente que dejaba un espacio en el fondo. El líquido luchaba por salir por el tapón desafiando la gravedad.-¿Y estas botellas?- preguntó Antonia desconcertada.-Son parte de mis lágrimas, que cuando lloro suben hacia arriba y aquí tengo encerradas algunas de ellas. Me hablan. Me cuentan cosas sobre los fallecidos en el mar. Por eso viniste a mí. Una parte de ti ya lo sabía y quieres que te ayude en tu investigación policial- dijo con firmeza Iria.
-Puede ser cierto- repsondió la mujer policía- ¿Y qué más cosas te cuentan las botellas?--En realidad- prosiguió Iria- yo pensaba que eran las botellas, pero poco a poco fui descubriendo que puedo volar, que puedo bloquear mentes, como hice contigo en Bueu. Estas cualidades me las ha transmitido el todo.
-¿El todo?- quiso saber Antonia.
-Una vez- contestó- volé hacia arriba, lo más alto que pude y grité “Quién eres” y una rotunda voz me contestó “Yo lo soy todo y tú habitaste en mí".

17. La escapada de Antonia



Nada más bajarse del embarcadero, con un mapa de la Isla preguntó a un isleño cómo localizar a Iria, la hija del farero con poderes o, en su defecto, cómo llegar al faro.Comenzó a caminar deprisa siguiendo la dirección que le acaban de indicar. Pero tenía muchas dudas en la cabeza. No sabía si ir al faro, volver a buscar a Martín que estaba en el bar o antes de nada ir al agujero del infierno.
Continuó caminando asustada y sola hasta que encontró un cartel que indicaba el camino del faro por dos direcciones diferentes.
Tantas dudas comenzaron a convertirse en líquido y de pronto se vio con la emergencia de orinar. Cerca había una pequeña cabaña de madera. Entró, estaba vacía y no tenía suelo, estaba en contacto con la tierra. Por el olor sospechó que alguien más había usado la caseta como W.C. En cuclillas se medio quitó el pantalón y las bragas, y comprobó que su cabeza de ajos seguía en el bolsillo del pantalón; mientras orinaba, comenzó a hacer cábalas con los números de las fechas y las muertes que había leído sobre el navío Santa Isabel que naufragó guiado por el faro de Ons. "En 1921 se estrelló el barco... 213 víctimas, 27 tripulantes y 29 pasajeros.1+9+2+1= 13 (el número del diablo).2+1+3= 6.2+7= 9”
De pronto la cabaña se elevó desprendiéndose del suelo, dejando ante los ojos de Antonia una preciosa vista de flores con el mar al fondo. –Deja de hacer cábalas,- dijo una voz – te estaba esperando-. La voz de Iria sonó como un trueno en el fondo del mar.
Cuadro pintado por Soportándome.

Resumen excepcional


Por petición de algunos despistados; y por un lío en el que me ha metido novicia esta entrada va a ser excepcional.

RESUMEN
Todo lo que ocurre en este blog es ficción.
Esta historia se desarrolla entre agosto y septiembre. Todo ocurrió aproximadamente durante cinco semanas.
Martín, honesto y seductor funcionario de la policía científica estaba de vacaciones en Ibiza y le llamaron para comenzar una Investigación en Galicia relacionada con el narcotráfico. El jefe de la comisaría de A Coruña (Paco) le asignó como ayudante a Antonia, mujer policía lesbiana con un pasado muy particular. Ésta y Sandra -su pareja- se habían conocido a la salida de un bar de lesbianas de Vigo, Plaff. Antonia creía en supersticiones, tenía visiones de DRACULA debido a una epilepsia del lóbulo temporal. Creía que mantenía alejada de ella al Supervampiro gracias a una cabeza de ajos que siempre llevaba consigo. Sandra -la perfección femenina- sabía que Antonia no podía prescindir de la medicación que le ayudaba a no confundir realidad con fantasía, y siempre intentaba ponerle los pies en la tierra .

Habían aparecido cinco muertos en la playa de Portonovo de los que el prestigioso forense Gaspar (casado con una prostituta rusa) hipotetizó lo siguiente: tres de ellos habían sido torturados antes de morir - o muertos por un sacrificio-, otro se había suicidado y el último tenía el apéndice de un pez espada clavado en la barriga tras haber sido acuchillado con un gran y afilado sable. La rusa y el último cadáver tenían una marca en la pantorilla derecha de tres lunares de color lila que formaban un triángulo.

Martín y Antonia ya habían trabajado juntos en algúnos casos, en los que la intuición de la mujer policía les había llevado a resolver los casos satisfactoriamente.

El último cadáver, un guapísimo pescador (Xesús) había sido amante de Paco; de ahí el interés de éste por saber qué había ocurrido.
En el puerto de Bueu apareció una lata gigantesca (menudo latazo) llena de billetes de Colombia. Cuando Martín y Antonia fueron a Bueu a buscar más pistas, una peculiar chica paralizó la mente de la mujer policía. Pero los poderes de la extraña chica, Iria, se enfrentaron con los de Antonia, que se empeñó en seguirla hasta la Isla de Ons. Leer caopítulos 13 y 14.

Allí se encontraban, en Ons. Martín estaba teniendo una aventura sexual con una camarera que acababa de conocer y Antonia había desaparecido...



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Este es un juego que me mandan desde el convento, en el que se pueden leer las instrucciones.

. Odio estas cosas, Novicia, pero por ser tan fiel amiga y buena escritora... me someto. Tengo que selecionar siete blogs al azar, según Novicia y comentar siete peculiaridades de mi persona.


De mi persona:


1. Soy hedonista de nacimiento, mi madre me gratificó en exceso, supongo.

2. En comidas y cenas de trabajo hago brindis por el "sexo oral" ante la mirada perpleja de los compañeros. Aunque todos brindan.

3. Me declaro republicano. No soporto que haya personas con privilegios.

4. No veo la televisón. Veo películas y series bajadas del emule y leo periódicos.

5. Escritores que leo: Juan José Millás, García Márquez, Paul Auster, Cortázar, Rosa Montero, Almudena Grandes, Freud, y un largo etc.

6. Adoro la música negra...Jazz, Funky, Swing, Blues, R and B, Gospel... y flamenco.

7. Fumo, bebo y soy apóstata.



Los siete blogs:


Efter-Después de la Tormenta
Jazzmen-Espacios de reflexión
Antonio Alvarez- Pobre hombre de cuyo placer depende el permiso de los otros
Coro- Intermedio literario
Lukas thywalls-!Vamos allá!
Dr Krapp- Suicidas perezosos
Pantagruel-Pantagruelismos

16. La aventura de Martín.



Ella, la camarera sin nombre, apoyó los codos en la barra del bar, dejando a la vista de Martín el canal de sus opulentos pechos, que como guarida tenían un ceñido bikini. Con el dedo índice y pulgar de la mano derecha cogía el largo vaso de chupito del licor afrodisiaco. Su mirada triangulaba entre los ojos y la entrepierna ya erecta del policía.- ¿Quieres otro chupito o te enseño la habitación?- Y comenzó a subir y bajar los dedos alrededor del vasito como si de un miembro masculino se tratara.

- Pues vamos a ver la habitación.- Bastante borrachera llevaba ya Martín, como para tomar otro chupito del viril licor.
Al llegar a la habitación el calor entre ambos comenzó a inundar la habitación.- Si hubieseis llamado antes podría haberos conseguido otra habitación. Lo malo de ésta, la única que queda libre, es que tiene mucha humedad del mar-la camarera tocó la pared con la palma de la mano de arriba abajo mientras se pasaba la lengua por el portorriqueño labio superior de la boca, alertando de la humedad de todos sus labios.

“Yo me voy contigo” pensó Martín.

-Aquí no hay internet,-comentó la portorriqueña- ni cobertura en los móviles. Es como un viaje en el tiempo. A las doce el generador de electricidad deja de funcionar y no habrá luz hasta las 7 de la mañana- Se sentó en una mesa cercana a la ventana con las piernas abiertas. -Aquí tienes algunas velas por si necesitas luz por la noche- de nuevo la camarera tomó uno de los cirios con el dedo pulgar e índice(como si fuera una verga) y miró sin piedad a Martín.El hombre se abalanzó sobre ella.

-Tu electricidad corre por mis venas- le dijo. Le bajó las bragas a pesar de estar sentada y él se bajó los pantalones y la penetró. Se quitó la camisa mientras la embestía con su gran falo mientras ella estaba muy jugosa sentada en la mesa . La camarera sintió un relámpago que le recorrió toda la espalda y se erizó como una chica gato. Después de recibir brutalmente el miembro de Martín, empezaron a besarse; parecía que se conociesen de toda la vida.El reflejo en la pared de ambos cuerpos recordaban a las siluetas de un ángel y un vampiro. En la saliva que intercambiaban había muchos datos de los que se pierden en las investigaciones, o eso pensó Martín. Continuó la sacudida hasta que ambos se vinieron. Cuando Martín soltó la última gota de semen se acordó de Antonia. Aparición cerebral sobre la que estaría muchos años cavilando.
Fotos cedidas por borrasca.

15. Illa de Ons, isla mágica.






Martín iba borracho en el barquito que les llevaba a la Isla de Ons. No sabía si por el oleaje o por toda la parrafada que le estaba soltando Antonia sobre los secretos paranormales que encerraba la Isla.

Escucha esto Martín- decía Antonia entusiasmada-. En invierno sólo viven 10 personas en Ons, y en verano 70 personas. Siempre ha sido una isla incomunicada de la civilización debido al pequeño embarcadero y al gran oleaje del atlántico. En 1950 llegaron a tener hasta 500 habitantes durante el verano. Una de las casas se llama la “casa del médico” aunque nunca han tenido médico en la Isla-que ya es llamativo-; siempre han recurrido para las curaciones a remedios de plantas y conjuros a meigas.

Mira –empezó a reír- cuando una barca salía a la mar y no traía suficiente pescado los aldeanos golpeaban a la embarcación con retama (una planta que espanta el mal de ojo) por no haberles traído suficiente comida. Como cuando un niño muerde el pezón de su madre porque no le da suficiente leche. –De la risa y del viento casi se le caen los papeles que había impreso de Internet el día anterior Antonia... Aunque su rostro empezó a palidecer y ponerse serio-. Mira lo que pone aquí: en 1921 Navegaba el "Santa Isabel" casi a la deriva, tomando como referencia el faro de Ons, la proa se incrustó en una roca, el resultado fue el de 213 víctimas, entre muertos y desaparecidos, salvándose únicamente 27 tripulantes y 29 pasajeros. En esta isla existe el Burato do Inferno (agujero del infierno): es una cueva o furna sobre el océano con el techo abierto desde el que se pueden escuchar los lamentos de las almas de los que sufren tormento en el Fuego Eterno por sus pecados. Los lamentos son audibles en tempestad cuando la mar penetra por esta cavidad. Dicen que un toro de cuernos de oro protege esta entrada al mundo de los muertos. Hay un pequeño cementerio con su ermita donde la última persona enterrada fue en 1970.
Ups -tragó saliva Martín- el año en que yo nací.
Martín, que pensaba qué coño iban a hacer en esa Isla que no tenía ningún hilo de conexión con las muertes de los posibles narcotraficantes, que no podía aguantar más el movimiento del barco y las apasionadas palabras de Antonia; suspiró. Por suerte, cuando Antonia iba a leerle tres páginas de la prensa local sobre la hija del farero, Iria, llegaron al embarcadero de Ons.

A los diez minutos estaba Martín pidiendo un café solo en Casa Checho, uno de los dos locales de la Isla. Una camarera morena con cara de portorriqueña y sonrisa de coral le preguntó si querían habitación para dos. Cuando Martín dijo que sí, giró la cabeza buscando la aprobación de Antonia y se sorprendió al ver que ésta había desaparecido.
-Aquí los hombres no beben café sin aguardiente tostada- guiñó la camarera y le colocó al lado del café un vasito alargado de chupito lleno del viril licor.

14. Iria, la hija del farero.


Había decidido no venirse abajo tras la muerte de su madre con 7 años. Pero ante la gravedad de quedarse sin su madre y convivir con un padre rudo, tosco y tirano, Iria desafió a la ley de la gravedad. Y es que ocurrió lo siguiente…
Desde que su mamá se fue, Iria iba todas las mañanas a contemplar el mar, y antes de desayunar lloraba sobre el acantilado cercano al faro. Luego se recomponía y pasaba el resto del día haciendo frente a su padre, a las trabajadoras sociales por no querer ir a la escuela y a todo aquel que no fuera de su agrado. Y es que tenía mucha rabia dentro. Al principio no se dio cuenta, pero poco a poco se percató de que las lágrimas que lloraba no se las llevaba el viento. Eran lágrimas que nunca caían por su rostro, subían por su entrecejo, las perdía de vista y volaban hacia el firmamento como buscando el alma de su madre.
Un día en el que sufrió mucho por un problema con su padre decidió retener las lágrimas poniendo su mano bocabajo en la frente. Las lágrimas se quedaron formando un charquito en el cuenco que formaba su palma. Cuando volteó la mano, el llanto derramado se elevó como una gran gota por los aires. Decidió ir acumulando su llanto en una botella, ponía la boca de ésta en su entrecejo y las lágrimas se iban acumulando llenando la botella en posición invertida. Luego la cerraba, le daba la vuelta y el líquido subía hacia arriba como queriendo salir chocando contra el tapón.

Una tarde recibió la vista de otra niña afligida porque su padre había desaparecido mientras pescaba en alta mar. Iria notó que desde la botella salía un mensaje que sólo ella podía escuchar. Iria transmitió el recado. Le dijo a su amiga dónde estaba su padre, muerto en una roca en A Costa da Morte. Cuando la compañera de Iria regresó a su casa la madre le informó llorando que el cuerpo de su padre había aparecido en ese sitio.

Desde entonces Iria creía firmemente en que las botellas con sus lágrimas desafiando la gravedad le daban información sobre los muertos en el mar. Empezaron a acudir muchos aldeanos a ver a la niña como si de un milagro se tratase. Le consultaron sobre otras desapariciones y siempre atinaba con el sitio dónde se podían encontrar las personas a las que el mar les arrebataba la vida. Iria siempre contestaba lo que le transmitían las voces que salían de la botella.

Cuando la niña cruzó su mirada con la de Antonia en Bueu, ya era una muchacha de 16 años y tenía un niño pequeño.

13. El número trece tenía que ser...



Antonia y Martín llegaron a Bueu tras haber intentado buscar más pistas sin éxito en Portonovo. Habían buscado por todo el litoral cercano algún dato, alguna señal que les ayudara en la investigación.Llegaron al puerto de Bueu y Antonia observó a una chica delgada y rubia que estaba hablando con el vendedor de tickets de una naviera. La muchacha llevaba un cubo, una fregona y una bolsa de pañales para bebé. Ésta se giró y su mirada penetrante se cruzó con la de Antonia. Era una forma de mirar atrapadora tras unos bellos ojos verdes. La mujer policía no podía dejar de mirarla y empezó a escuchar una voz de color verde que decía –no me mires, no me mires-. Antonia comenzó a aturdirse y perdió la conciencia durante unos minutos. En este estado de trance tuvo una visión de unos dientes de ajo que se iban recolocando hasta formar una cabeza del bulbo completa. En cada diente había diferentes crímenes proyectados como si cada uno contuviera una diapositiva. De pronto empezó a escuchar una voz de color lila que decía -¡Despierta! ¡Despierta!-Antonia recuperó la conciencia y comenzó a gritar –la chica del cubo, la chica del cubo, hay que seguirla-. Se incorporó y vio como la joven se alejaba atravesando el mar subida en un pequeño barco a motor que levantaba una estela con olor a salitre. La misteriosa chica de ojos verdes había dejado indefensa a Antonia para evitar un posible encuentro.Se acercaron a preguntar al vendedor de billetes con el que había hablado con ella. – Es la hija del farero de Isla de Ons - respondió- que es el destino del barco en el que va. Unos dicen que es retrasada, otros que está loca, y la gran mayoría comenta que tiene poderes. Yo la conozco desde pequeña y a mi me parece muy normalita. A veces viene gente desde distintos sitios para que les ayude a localizar desaparecidos en el mar. Cuando Iria, que así se llama, tenía 7 años su madre desapareció tragada por el mar una noche de temporal. La niña comenzó a ir todos los días a una playita llamada Melide, se sentaba en una roca y esperaba a que el mar le devolviera a su madre hasta el anochecer. A los 7 días apareció el cuerpo de la madre traído por el mar en esa misma playa. Desde entonces le atribuyen poderes.- ¿Cuándo sale el siguiente barco para la Isla de Ons? – quiso saber Antonia- El siguiente es ya mañana, señora- respondió el vendedor.

12. Sandra











Antonia siempre dormía con una mano rodeando su cabeza de ajos y con la otra acariciando el rizado y rojizo pelo de Sandra o acariciando su vello púbico suavemente ensortijado. Le había salvado aquella cueva de tantas tempestades, le había dado refugio en tantas ocasiones y le había dado placer otras tantas, que se aferraba a la entrepierna de Sandra en sueños. Y en verdad Sandra le había dado todo, la había aconsejado, la había centrado en la realidad cuando Antonia se confundía con su mágica forma de pensar. Y es que la dulce serenidad con la que hablaba, su tierna mirada azul y sus pelirrojos rizos tenían embobada a Antonia; que más que amarla la adoraba como a una diosa celta de la belleza.


Aquella mañana la mujer policía se despertó, abrió el ojo izquierdo y contempló que su novia no estaba en la cama. Giró la cabeza buscándola, abrió los dos ojos y la observó en silencio. Llevaba puesta una camisola ancha desabrochada y unas braguitas blancas. Antonia miró sus pezones iluminados por la luz del nuevo día que entraba por la ventana y le entraron deseos de chuparlos y mordisquearlos. Sandra estaba cautelosamente preparando el equipaje de su pareja: había puesto de forma muy ordenadita en una gran butacón un montón de braguitas, varias camisetas, tampones…en ese momento estaba cogiendo la medicación de Antonia. Cuando se separaban por algún motivo, la mujer policía le daba más poder a la clarividencia y a su pensamiento mágico. Era como si al alejarse de Sandra se alejarse del contacto con la realidad. Por eso era muy importante que no olvidase ningún día sus pastillas.Antonia estaba cada día más enamorada de Sandra y cada día la veía más enana.
Sandra se percató de que su amada se había despertado. Se acercó y la besó en la frente.-Bos días. Te estoy preparando el equipaje. ¿Sabes cuanto tiempo vas a estar en Pontevedra con Martín? – le preguntó mientras le acariciaba el cabello aplastado por la almohada.Antonia bostezó, y con voz ronca y aliento matutino le contestó- Al menos una semana nos ha dicho Paco. El fin de semana podré venir, pero luego tendré que volver. No sé donde vamos a dormir todavía, si en Portonovo o Vigo. Hoy me entero.- Tienes que ser muy objetiva en esta investigación- inquirió Sandra- Estás implicada emocionalmente por tu deseo de complacer a Paco y eso puede hacer que te precipites en las conclusiones. Es tu jefe, le aprecias mucho y es homosexual, tres motivos que seguro están rondando por tu cabeza para querer hacerlo bien. Y últimamente me miras de una manera extraña, que no sé si estás aquí o en otro sitio.-
Antonia reflexionó un momento y se atrevió a decir por reiterada vez - ¿Te acuerdas que un día te dije que te veía más bajita? Pues es que me sigue pasando. Cada vez te veo más pequeña.
- A lo mejor es que estás haciéndote más madura. A lo mejor es que tú estás creciendo- la besó Sandra tiernamente en los labios.

Antonia no podía desear más a Sandra. Haberle puesto una cabeza de ajos de repuesto junto a las braguitas, no la habría hecho más apetecible.

11. Cuestión de TaMaÑo





- Ahora resulta que Paco tenía un lío con el pescador del pueblo- decía Martín a Antonia-. Parece que sólo se veían en verano. Durante el invierno sólo se llamaban en navidad. “Acordarse de alguien especial en esos días tan especiales”, me acaba de llorar Paco al móvil. Me ha pedido que demos lo máximo que podamos de nosotros mismos para hallar al culpable. Se le veía muy afectado. Un policía que conocía el romance entre Paco y Xesús avisó directamente al jefe para que estuviese al tanto de lo ocurrido. Por eso fuisteis desde aquí a Portonovo el otro día.

- Pues por Paco hago lo que sea- continuó Antonia, dispuesta llegar a saber lo ocurrido de una forma tan certera como si hubiese presenciado la mismísima escena del crimen. Sobre esto disertaban Martín y Antonia después de haber despedido a Gaspar, el forense; y marchaban a tener una entrevista con el Sr, Juez. Entrevista que había cancelado los planes de Martín cuando se disponía a montar en Ibiza como un jabato sobre alguna extranjera y alguna lugareña.

El secretario del juzgado de lo penal invitó a Antonia y Martín a pasar a la sala del juez.

- Bos días- se saludaron todos.

- Don Martín, tengo plena confianza en usted para resolver el caso, por eso le hice venir de sus vacaciones; lo lamento – halagó el señor juez a Martín.

- No se preocupe Su Ilustrísima- contestó el policía intentando mantener una distancia emocional y protocolaria entre ambos, porque Martín no se casaba nunca con nadie, a pesar de las múltiples seducciones que encontraba a sus pies.

- Hay nuevas noticias,- relataba el Sr. Juez- acaban de encontrar una gran lata en el puerto de Bueu. Es una pequeña localidad con puerto a 55 km de Portonovo por carretera, pero un pueblo está frente al otro, atravesados por la Ria de Pontevedra. La lata es una especie de tonel o barril o un contenedor con forma de rollo gigante traído por el mar. Es muy probable que esté relacionado con este asunto. Estamos esperando que nos llamen de un momento a otro para revelarnos el contenido, sospechan de explosivos o de droga. Por otro lado en este pendrive – les entregó un pincho que recogió Antonia- está toda la información judicial y las acusaciones que han tenido en Colombia tanto Avellano Campos como Mauricio Torres. Ya han estado relacionados legalmente en 3 ocasiones en las que siempre salían inocentes, o en libertad con cargos o inculpando a chivos expiatorios. Todo parece indicar que Mauricio Torres es el brazo derecho de Avellano Campos. Todo está en el pendrive, puede llevar varios días leerlo todo. Está lleno de informes periciales, sentencias, fotos, pruebas, etc. Sería interesante que estuviesen una temporada en Pontevedra, pero eso ya lo decidirán con el comisario jefe Don Francisco.

En ese momento sonó el teléfono del Sr. Juez, y mantuvo una breve conversación con el interlocutor.

-Era del juzgado de Vigo- aclaró- la gran lata que han encontrado en Bueu mide cuatro metros de perímetro y dos y medio de altura. Contiene 500.000 dólares en billetes de cinco dólares. Han necesitado un láser especial para abrirla, estaba muy bien sellada, como una lata de conservas gigante.


- MENUDO LATAZO- respondió Antonia.

En el coche Martín se puso reflexivo y empezó a comentarle a Antonia mientras ésta conducía- ¿Te das cuenta? Dentro de poco las cosas dejarán de tener materia. Antes teníamos que llevar un maletín enorme con toda la documentación de las investigaciones, ahora llevamos un pincho en el bolsillo. Ya no hay libros en las estanterías, sino libros virtuales que puedes descargarte de Internet. Las personas no escriben cartas, se envían emails. Los colegas ya no se visitan, chatean o escriben blogs. Los médicos ya no tienen historias clínicas, son historias digitales. Apenas se paga con dinero, se hacen transferencias o con la tarjeta de crédito. Las personas ya no se entierran dejando una lápida que poder contemplar y visitar, se incineran y sus cenizas se esparcen en algún lugar. Todo tiende a desaparecer.

- Pues yo también estoy preocupada por lo mismo- respondió Antonia- Sandra no deja de perder altura, cada vez que vuelve de Naturhouse, me besa en los labios muy contenta pero cada vez está más enana. Todo tiende a desaparecer
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10. Xesús, el pescador.





Como buen camaronero Xesús era más rico que la mayoría de los pescadores del pueblo. Siempre que podía lucía su cuerpo sin camisa ante las parroquianas del lugar, que empezaban a humedecer sus labios al verlo y algún parroquiano a escondidas no podía retirar sus ojos de sus pectorales y su abultada entrepierna. Si Dios hubiese existido por aquel entonces no lo podría haber hecho mejor con aquel cuerpo y aquel rostro. Cuando no había buena temporada de camarón ayudaba a su madre en la pescadería de Portonovo. Le gustaba llevar las cajas de pescado sobre la cabeza sujetándolas con las manos y desnudo de cintura para arriba. Disfrutaba tanto cuando los otros disfrutaban mirándole...
No había mujer en la localidad que no hubiese tenido un pecaminoso pensamiento sobre Xesús mientras estaba con su marido en la cama. De alguna manera él provocaba más aún el deseo en l@s otr@s mostrando una completa indiferencia. Era un dios griego de la belleza y él lo sabía, y Narciso era un simple mito comparado con él. Empezó a bajar a Madrid algunos fines de semana. El decía que era a jugar al casino porque cada vez volvía más adinerado y, si se pudiese decir, cada vez más guapo. Unos decían que iba a vender droga, otros decían que iba buscando rollo gay porque era bisexual.
El caso es que se construyó una casa preciosa con vistas al mar que ya hubiese querido algún monarca para sí. Un Jaguar y un Mercedes le gustaba lucir por el pueblo por las noches, tonteando con hombres y mujeres. Estaba cerca de la perfección, era simpático, amable y tenía conversación para todo. Cuando cumplió los treinta se dejó bigote y perilla y algunas chicas del pueblo empezaron a tener los muslos enrojecidos. Desde su modestia y su aparente humildad estaba dispuesto a aprender de todo lo que la vida le pudiera aportar. Después de tener sexo con alguien, al despedirse siempre decía "tienes un amigo". Todos le deseaban, envidiaban, querían ser como él pero nadie en el pueblo tenía un mal gesto con Xesús.
Un verano se encontró con Paco, el comisario jefe Da Coruña, cuando iba a comprar un centollo (el policía era muy sibarita) y en ese momento se enamoraron. Cada verano Paco iba de vacaciones a Portonovo pensando en Xesús más que en el mar, la playa o ir de restaurantes a Sanxenxo. Por eso se le partió el alma en añicos cuando lo vio muerto en la playa y con el pez espada penetrándole el vientre.

9. El Instituto Anatómico Forense


Se cruzaron en la puerta del Instituto Anatómico Forense. Martín y Antonia entraban y Patrislova salía después de haber acompañado a su marido Gaspar durante el desayuno. Era tan buena esposa…
Los ojos de Martín y Antonia recorrieron las largas piernas de la rusa, desde los tobillos hasta donde la falda les permitía. Por debajo de la falda empezaron las fantasías de ambos con la soviética, ésta se iba alejando meneando con elegancia su culo. Martín lo seguía embobado, imaginándose tres polvos clandestinos con la mujer del forense. Antonia se quedó estuporosa al ver tres lunares de color lila en la pantorrilla derecha en forma de V, pero reaccionó, le dio un codazo a Martín – Vamos hombre que tenemos prisa. Esta noche te recreas en la cama con tu pistola recordando a la rubia-

Gaspar les estaba esperando frente a uno de los cadáveres



-Buenos días
- Bos días- dijeron al unísono Antonia y Martín
- Os comento, aunque todo está en el informe que ya tiene el juez. Los tres cuerpos con las puñaladas en el pecho y en el cuello tienen llagas en las muñecas, los brazos casi desencajados de los hombros. Todo parece indicar que fueron colgados atándoles una cuerda en las muñecas dejando el resto del cuerpo colgando. Las 3 puñaladas en el pecho son superficiales, no provocaron la muerte, y los tres presentan el gran tajo en el cuello de izquierda a derecha. Esto sí que les provocó una muerte agónica. Probablemente el corte fue realizado desde atrás con la mano derecha del asesino. La sangre estaba coagulada antes de entrar en contacto con el mar, sospecho que no les quisieron lanzar al agua inmediatamente. Los tres cortes de los tres cadáveres iguales, como formando una V y el mismo gran corte en el cuello. Murieron hace 2 días y unas 6 horas. Una vez tuve un caso parecido y era un ritual de una secta que ofrecía sacrificios a Satán. Aunque también puede ser una forma de tortura.
- Torturados para que hablasen- Apuntilló Martín
-El hombre de la bala en la sien- continuó el forense- en cambio entró en contacto con el agua inmediatamente, tiene salitre hasta en la vena cava. Su corazón dejó de latir hace 2 días y 9 horas aproximadamente. Tiene toda la pinta de ser un suicidio. Por la dimensión de la bala y el tamaño del orificio en el cráneo, el cañón estaba justamente en la sien en el momento del disparo. Aquí tenéis la bala. Su muerte fue instantánea.
-Muy bien- dijo Antonia mientras cogía la bolsita transparente que contenía la bala
- El pescador del pueblo- prosiguió Gaspar- murió hace dos días y unas doce horas. Lo que más llama la atención es la gran cantidad de contusiones que sufrió estando moribundo. Tardó en morir y tuvo que sufrir mucho. Su herida en el vientre fue realizada con un cuchillo muy fino y posteriormente le introdujeron la espada del pez espada muy bien cortada, que aquí la tenéis- le dio una gran bolsa con el apéndice del pez a Antonia-; y tardó unas ocho horas en morir mientras el oleaje lo restregó bien contra las rocas. Tiene el cuerpo lleno de desollones. Y el morro del pez espada le atravesó por la zona lumbar entre la L4 y L5. Volteó el cadáver con esfuerzo y mostró la herida por la que había salido el extremo del espetón.
Antonia recorrió con su mirada el bien formado cuerpo del pescador, desde sus nalgas a sus tobillos y se detuvo en sus pantorrillas. En la derecha había tres lunares de color lila en forma de V exactamente iguales que los de la pantorrilla de la rusa.

8. Gaspar el forense



No le cabía ni un pelo más en la cabeza. Su cuero cabelludo estaba tan poblado, tan denso que parecía un cepillo de limpiar zapatos. Gaspar tampoco tenía un pelo de tonto. Pero ya sí se le veía alguna cana, más por el sufrimiento que por el paso del tiempo.

Estudió medicina entre otras cosas para complacer al Dr. Esteban, su padre, afamado ginecólogo privado de Vigo, hijo a su vez del afamado ginecólogo Dr. Esteban. Ampliarían la consulta, compartirían pacientes cuando terminase la especialidad, en fin, seguir por la misma buena autopista que su padre y su abuelo.

Pero qué grande fue la sorpresa y decepción de sus padres cuando en lugar de especializarse en Ginecología decidió hacer Medicina Legal y Forense. Todo por aquella novia de la carrera con tetas de churrera de pueblo, que estaba tan apasionada por la patología forense que arrastró a Gaspar a hacer lo mismo .

Estudiaron juntos, se acostaban juntos, empezaron a trabajar juntos y justo dos años después de casarse la novia de tetas grandes le abandonó por otro más joven, más alto y de profesión ginecólogo. La nueva pareja se mudó a Madrid. Gaspar recurrió a la bebida, a las casas de putas y en ocasiones a la cocaína. Su vida se paralizó durante dos años, dejó de aprender, se dejaba detalles de las necropsias sin valorar y dejó de ver a sus amigos.

Una tarde solitaria de domingo se pimpló una botella de Whisky mientras observaba en su salón como perdía el R.C. Celta de Vigo, se fue a su habitual lupanar y conoció a Patrislova; prostituta rusa de clase y postín. No hubo erección, pero sí hubo lamento en Gaspar que muy bien supo consolar la alta, rubia, bien formada y estupenda rusa.

Con el tiempo y un bizcocho, Patrislova sacó a Gaspar de la bebida y éste la sacó de la casa de putas. Gaspar empezó a ponerse al día, a centrarse en el trabajo y ahora es un forense de los más reconocidos Da Coruña.

Patrislova le ha dado dos hijas preciosas a Gaspar, como se decía antes, y sólo con mirarla se la ponía dura; pero no podía intercambiar palabras sobre el trabajo con ella, tenía esa carencia. Y poco a poco le empezaron a salir unas pecas en el espinazo muy juntitas con un pelo que salía de cada una. Retirándose un poco, se podía leer en su espalda la palabra "tanatología".

7. Del aeropuerto camino del forense



- La Voz de Galicia dice lo siguiente, Martín - relataba Antonia -. Cuatro cadáveres en Portonovo muertos por heridas de arma blanca y uno más con arma de fuego. Hallados en las rocas cercanas al puerto. El pueblo está conmocionado. Uno de los cadáveres era un lugareño apreciado…
-Bueno, ve al grano, Antonia.
- ¿Has bebido en el avión? Se te nota ebrio. Es que está declarado secreto de sumario, pero puedes mirar en la guantera. Ahí tienes todo lo que tenemos.

Se subieron en el coche de policía, Antonia en el asiento del conductor y Martín sin ponerse el cinturón de seguridad en el del copiloto; abrió la guantera y una bolsa de plástico transparente con las pruebas.
-Lo que tenemos hasta ahora. Ve enterándote, que vamos a ver al forense; sería interesante que estuvieras al tanto de los hechos antes de hablar con él - demandó Antonia –. Te cuento:

1. Tres cuerpos sin documentación o perdida en el mar. Parece que no quieran que se sepa nada de ellos. Un cuerpo con un tiro en la sien, probablemente un suicidio.
2. Uno de los cuerpos tenía una medalla de la virgen del Carmen con la inscripción “Carmen, Medellín, 1969”, probablemente una medalla de bautizo. ¿Su esposa?
3. Una cartera del cuarto cadáver con el tiro en la sien que contiene lo siguiente:
Un carnet de identidad de Colombia de Mauricio Torres, 3 tarjetas de crédito de bancos internacionales, una foto deteriorada en la que se aprecia una mujer y algo borroso que puede ser uno o dos niños, un título de patrón de barco, un carnet de conducir; todo a nombre de Mauricio Torres. Y el dinero, 5150 pesos colombianos. Es el dato más importante. Esos billetes pertenecen a los que “marcó” la Brigada contra el narcotráfico de USA, cuando hicieron la operación de comprar pasta base de cocaína a un emisario de Avellano Campos. Estaban numerados los billetes con los que compraron los falsos usuarios para seguirles el rastro. Se han encontrado rastros de estos billetes en 3 puntos de Colombia y uno en Venezuela sin llegar a nada en concreto. Y lo último es una tarjeta de dentista, con su teléfono y dirección; espero no tengamos que ir a Colombia a seguir las pistas.
4. Xesús, pescador y pescadero de Portonovo, adorado por las parroquianas del lugar, también asesinado. Con un apéndice de pez espada en el vientre clavado con cólera.



Muchos datos para recomponer la historia.
- ¿Y tú? ¿Tienes alguna noticia nueva de tu vida que contarme? – preguntó Martín.
- Pues mira - respondió Antonia -, mi novia Sandra fue a Naturhouse para perder peso, que no le hacía falta. Se ha quedado con las tetas más chicas y está menguando.
-¿Cómo? – curioseó Martín.
-Pues que se está quedando enana, al mismo tiempo que pierde peso pierde estatura.


6. Con las manos en la masa









EL investigador Martin Carmona confiaba en Antonia López. Sabía trabajar en equipo, era puntual y lista. Examinaba los casos desde lejos, más pendiente de sus intuiciones que de las pruebas que aportaban los casos. En dos ocasiones habían tenido que trabajar juntos y en los dos casos las intuiciones de Antonia habían sido las correctas.
En el primer caso en el que colaboraron juntos había desaparecido un Sorolla del Museo de Belas Artes Dacoruña , El Boyero Castellano, un cuadro costumbrista valorado en 90o.000 euros, del que se hizo un sello de 40 centimos de peseta.



Todavía Martín no pertenecía a la policía científica y Antonia era prácticamente una novata. Todos los datos apuntaban a que el robo había sido cometido por unos mercenarios rumanos que habían destrozado cerraduras, cristales, desconectado cámaras y alarmas en plan salvaje. Algo extraño había en hacer tanto destrozo.
Pero aquella mirada entre el vigilante jurado y la conserje del museo había transmitido pitidos al sonar de la intuición de la mujer policía. Tras un par de desacuerdos con Martín, éste cedió en seguir a la conserje, y estuvieron tres días espiándola. El jefe de policía no les quiso dar más tiempo en seguir al personal del museo. Las pistas eran las siguientes: una barra de hierro con unas huellas todavía de nadie, una furgoneta con matrícula falsa que identificaron unos vecinos y un rumano detenido por ser el propietario del coche al que correspondía la matrícula. El jefe quería que siguiesen los rastros de la “familia” del rumano, no les quería dar más tiempo en seguir a la pareja del museo. Pero Antonia insistió tanto que les otorgaron 48 horas más. Al día siguiente el vigilante jurado entró en el portal donde vivía la conserje. Siguieron los movimientos de ésta, vieron como alquilaba un monovolumen para recoger a su guardia cómplice que traía en sus manos un bulto sospechoso. Fue en el puerto al intentar facturar el paquete cuando los policías les pidieron abrirlo y los pillaron con las manos en el Sorolla. El Boyero Castellano era la masa.
Martín recordaba todo esto mientras recogía el equipaje que contenía la pistola de espray del protector solar y unas vacaciones en Ibiza frustradas. Antonia le estaba esperando en el aeropuerto. Se saludaron con complicidad.
- ¿Tienes la cabeza para ponerte a currar o la tienes todavía en Ibiza? – Indagó Antonia
- La tengo aquí- dijo Martín señalándose la sien derecha con el dedo índice como apuntado hacia la mente.
- Y tú ¿Te has traído la cabeza de ajos?
- La tengo aquí- dijo la bollera cogiendose el bulto de su bolsillo con el mismo gesto obsceno que hacen los adolescentes tocandose el paquete para reafirmar su masculinidad.

5.Cabeza de Ajos y DRACULA



Saliendo de la carretera del puerto se oyó un fuerte chirriar de un frenazo del coche de policía. Las gaviotas se asustaron como pavos y salieron todas huyendo a gran velocidad. Casi tanta como con la que Antonia se bajó del coche y fue corriendo hacia las rocas.


- Mi cabeza de ajos- gritó a Paco mientras este intentaba recomponer su cara y su estómago.


Y es que la superstición de Antonia por las cabezas de ajos tiene lo suyo:




hace 5 años Antonia no paraba de hablar de los peligros de la fusión nuclear. Su amada Sandra la escuchaba día tras día con calma y ternura, que poco a poco se iba convirtiendo en cólera; pero la calma continuaba. Una tarde empezó a preocuparse cuando Antonia afirmaba haber visto la imagen de Drácula detrás del espejo. Ésta atemorizada el resto del día, buscaba detrás de las puertas, no quería entrar al baño sola, y empezó a buscar noticias de Drácula y vampiros en la red. Aquello acabó por confundirla del todo. Una noche se despertó sobresaltada al ver a Drácula mirándola fijamente desde la puerta del armario. Chilló y chillo hasta que Sandra salió del sueño REM. Con calma, la intentó convencer de que en la habitación no había nadie. Que todo era su imaginación, lo que había leído por Internet y por supuesto la facilidad para creer en cosas del más allá que le había transmitido su anterior novia.


Antonia se levantó corriendo hacia la cocina, quería llegar a un bote con unos ajos dibujados que tenían encima de la cocina y contenían cabezas de ajos para cocinar. Pero ella las quería para evitar el ataque del Señor Drácula, estaba convencida de ello. Quiso llegar a la cocina con tanta rapidez que dio un traspiés y calló de boca haciéndose un esguince en el pie. Cómo le dolía a la pobre, y encima temblando de miedo...la mujer policía.


Sandra la llevó a urgencias donde lo primero que hicieron fue inyectarle tranquilidad de diazepam, la mejor receta contra el miedo. Le pusieron una férula en el pie, una radiografía en la cabeza para ver esa rotura de nariz. Tienen que esperar un poco más, les comentó una enfermera que entre las tres se habían detectado como lesbianas. Al rato un escaner. Después un neurólogo les informó que Antonia tenía epilepsia del lóbulo temporal, que entre otros síntomas produce alucinaciones visuales. Y ya le contaron la historia de Drácula, aunque al médico le extrañó que la paciente recordarse las alucinaciones....


Después del chute de diazepam y la primera dosis de carbamazepina que tendría que tomar por el resto de su vida Antonia durmió como una "bendita", no sin antes pedirle a Sandra una cabeza de ajos y meterla debajo de la almohada.


Entre la carbamazepina todos los días y los ajos Antonia mantenía alejado de ella a Su Perseguidor. Una superstición era que el fármaco estaba haciendo su efecto. Sandra y Antonia comenzaron a ser mucho mejor pareja.
Antonia cogió su cabeza de ajos caída entre las rocas y volvió al coche

4. De uno a cinco muertos




Antonia y Paco se bajaron del coche en dirección a casa de la abuela que había visto el cadáver en la playa. La niña asustada estaba dentro de la casa y la señora mayor salió a recibir a los investigadores. La señora les acompañó al lugar donde encontraron el cuerpo. La señora no pudo dar más detalles, simplemente que se lo había encontrado así. Boca arriba, entre dos rocas, con la camisa abierta y tres puñaladas en el pecho y una el cuello. El cadáver parecía que había salido del mar, como arrastrado por las olas, cerca de su cuerpo había una roca con unas manchas de chapapote del Prestige.



Comenzaron a buscar pruebas, pero la cosa se ponía difícil, ni documentación, ni objetos personales... quizás el forense podría aclararles algo. Antonia estaba cansada y se sentó un momento en una roca y vio como otro cuerpo era arrastrado por las olas hacia la orilla. El cuerpo se iba acercando mientras pasaban lenguas de agua por encima. Se aproximaron a recogerlo. Pesaba mucho y tuvieron que hacer una gran esfuerzo en darle la vuelta. Las mismas heridas, tres puñaladas en el pecho y una que le rebanaba el pescuezo. Este llevaba en cambio una medalla con la virgen del carmen, en su dorso se podía leer "Carmen, 19/9/1969 Medellín"



En las botas de policía, Antonia notó que algo le estaba dando unos golpes. Eran los zapatos de otro cadáver que quería salir del mar. La misma operación, ya dolorida de los riñones Antonia se agachó a coger la cartera del nuevo cadáver que estaba bien ajustada en los vaqueros. Abrió la cartera, había bastantes pesos colombianos, muchas tarjetas de crédito, documentación identificativa. Este cadáver sólo tenía una bala incrustada en la sien.



Estaban llamando a la comisaría para pedir refuerzos, avisar al juez, al forense y a la derecha casi en la bocana del pequeño puerto de Portonovo otro cadáver chocaba contra las rocas. como queriendo subir a avisar de todo lo ocurrido. Esta mañana el mar no paraba de vomitar muertos.



Subieron el cuerpo y con las mismas características de agresión. Tres puñaladas en el pecho y una profunda y larga en el cuello. Sin documentación ninguna, ni objeto personal.



Paco sentado en la roca, mirando el cuerpo de pronto cazó con sus ojos otro cadáver. más entrado en el terreno, como si un oleaje le hubiese llevado allí hace algunos días. Se acercó, contempló el cadáver con nauseas, olía a cuerpo muerto y algas podridas. Estaba boca abajo y con las ropas destrozadas. Le giró como pudo, y se espantó. Llevaba clavado el cuerno de un pez espada en el vientre. Probablemente antes le habrían metido un hachazo o algo parecido y luego el apéndice del pez. Después de haber visto a los supuestos colombianos con rasgos entre indígenas y criollos no reparó en la cara del muerto. Miró disociado la de Xesús, el pescadero del pueblo, casi pudriéndose delante de sus asqueadas narices.









Conducía Antonia, Paco estaba aún conmovido para manejar.



- Bien, pues tenemos cinco cuerpos. Tres muertos con las mismas heridas y sin ninguna identificación, excepto uno con la medalla de la virgen del carmen. Otro muerto con una forma diferente de morir y una cartera llena de documentos. Y a Xesus, el pescadero del pueblo. Esto tiene pinta de ir para largo- dijo Paco



- Creo que vamos a tener que pedir apoyo a la policía científica



- Pues ahora no hay nadie disponible, entre las vacaciones y las detenciones de las ultimas semanas estamos sin nadie.



- Bueno, siempre le podemos llamar a él



- Vamos a esperar a ver que dice el juez